——¿Fue un enfoque diferente al de la serie de TV o "Rebellion"?

Yuki: Creo que Madoka no cambia en sí misma. Esto se debe a que este es el mundo donde Homura ""no quiere que cambie"". Homura hace todo lo posible para mantener a Madoka tal como está, pero, por otro lado, pienso que el hecho de no cambiar resulta aterrador.

Madoka es muy amable, así que cuando conoce a alguien nuevo, inevitablemente evoluciona un poco para adaptarse a esa persona. Esa inestabilidad se transmite más allá de la actuación pura, así que intenté no exagerarla.

Esa sensación de inestabilidad previa a la madurez completa la tenía yo misma de forma natural (ya que yo misma estaba en mi adolescencia en el momento de la grabación), por lo que me salía sin pensarlo. Pero esta vez tuve que ser muy consciente de ello, ya que ahora hay casi 20 años de diferencia entre Madoka y yo (jajaja).

——Es uno de los papeles más icónicos de los inicios de su carrera, así que basarse en su actuación de aquel entonces debió ser complicado.

Yuki: En aquel tiempo sufría y me preocupaba exactamente igual que Madoka; incluso sentía cierta frustración por lo extremadamente amable que era. Tenía un espíritu de pura tenacidad, de seguir intentándolo una y otra vez hasta obtener el visto bueno del director, pero al volver al personaje años después, hay que recrear todo eso.

Al intentar evocar esa desesperación por mi cuenta, me di cuenta de que había matices que solo podían surgir en ese momento de mi vida. Sin embargo, como profesional, asumí el reto pensando que dependía de mi habilidad lograr replicarlo con precisión.

——En los últimos años ha interpretado a muchos personajes con personalidades bastante excéntricas, así que al revisar sus trabajos anteriores me sorprendió la pureza de Madoka.

Yuki: Con personajes extravagantes es como presionar un botón y entrar en papel al instante, pero con un personaje neutro como Madoka hay que actuar ajustando los matices constantemente, lo cual es extremadamente difícil.

Además, con el tiempo he ido desarrollando mi propio sello actoral, y sé que el público también es consciente de ello. Por eso fue un desafío lograr que se olvidaran de mí y percibieran puramente a Madoka.

Aparte, interpretar a una chica ordinaria es lo más difícil de todo... Su personalidad se define a través de los demás, por lo que depende de quienes la rodean. Construir a este personaje por sí solo es increíblemente complejo, pero esa es precisamente la virtud y lo encantador de Madoka. Por eso ahora me gusta Madoka muchísimo más que antes. He empezado a empatizar con el deseo de Homura de que ella sea feliz (jajaja).

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