Como acababa de cumplir años, al preguntarle por sus metas para los 38, Iguchi sonrió y admitió: «Sinceramente, todavía me cuesta un poco asimilar esta realidad (risas)», pero agregó: «Como mi trabajo principal es el de seiyuu, quiero que este sea un año en el que me anime a interpretar papeles que no suelo hacer, como mujeres adultas.

Y en cuanto a la gravure, quiero entrenar cada vez más para lograr, tanto con la voz como en la gravure, una expresión propia de Yuka Iguchi que nadie más tenga», respondió, y también expresó un deseo sincero: «¡Y además, quiero tener novio!». Por cierto, su tipo de hombre es «alguien honesto que me compre el photobook».

La gravure de Iguchi también ha causado una gran repercusión entre los fans de las seiyuu, y ella habló con entusiasmo sobre esa reacción: «Al principio creo que muchos se sorprendieron, pero, al aparecer también en revistas y ser vista, me llegaron muchísimas palabras de elogio, lo que me sirvió de estímulo para entrenar. Cada vez más, el personal en los sets y otras seiyuu me comentan al respecto, y hay quienes, inspirados, empezaron a entrenar. Me gustaría poder impulsar un "plan de salud para seiyuu" (risas)».

Reportaje, fotografía y texto: kato
(C)集英社/三宮幹史

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